ONG Fiet Gratia

8M: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Carta de una mujer invisible

Querido lector/a,

Hoy es un día para recordar los grandes logros que, como mujeres, hemos conseguido. Unos logros nunca exentos de ardor y dificultades.

María Moliner, por ejemplo, escribió durante más de 15 años uno de los mejores diccionarios de la Lengua Española. Sin embargo, nunca fue aceptada como miembro de la RAE. 11 mujeres, tan solo 11, han ocupado desde 1978 alguna silla en esta institución.

En el año 1931, una mujer, abogada y escritora, se enfrentó a su propio partido político en las Cortes españolas para sacar adelante una ley que permitiese a las mujeres ejercer su derecho a voto. Su nombre era Clara Campoamor. Una mujer que permitió que, en las últimas elecciones generales, casi 4 millones de mujeres depositásemos nuestro voto en la urna.

8M: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Como ellas, hay muchas más. Y no solo en España. Hay una que, a mí, especialmente, me llena el corazón de orgullo. Su nombre: Rosa Parks. Ella era una mujer afroamericana de Alabama (Estado Unidos) conocida porque, en 1955, en plena segregación racial, se negó a levantarse de su asiento en el autobús para cedérselo a un pasajero blanco. Después de tantos años de esclavitud… ¡y aún, en algunos estados, teniendo que ser tratadas como esclavas y esclavos!

Parks no fue la primera, pero, para mí, sí la más importante. Y os preguntaréis, ¿por qué? Pues porque me siento un poco como ella. Lamento informarte, querido lector/a, que la esclavitud no desapareció en 1837 en España y sus colonias (de esta fecha data su abolición formal), o en 1865 con la decimotercera enmienda en Estados Unidos.

No ha desaparecido porque, hoy en día, somos miles y miles de personas en el mundo, un 70% mujeres, que seguimos siendo esclavas. Víctimas de la explotación sexual, perdiendo el control de nuestras propias vidas, atrapadas en una red de trata.

Pero hoy no os escribo para hablaros de pasados y presentes aciagos, sino para mirar al futuro con esperanza. Conseguimos entrar en las instituciones y las empresas y ocupar cargos que nos decían que no nos correspondían. Conseguimos votar, viajar solas y abrir nuestra propia cuenta bancaria. Como mujeres, hemos conseguido mucho, pero aún queda un largo camino por recorrer, igual que aún es alto el techo de la lucha contra la trata.

Que este día nos sirva para recordar que no vamos a parar hasta alcanzar la igualdad entre nosotras y nosotros, entre nosotras mismas. Para recordar que somos mujeres fuertes y merecedoras de una vida digna y en libertad. Para recordar que nuestras vidas nos pertenecen.

Y, todo esto, por el simple y bello hecho de ser mujeres.

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