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Adentrándome en el mundo de la trata de personas

Una vez escuché que, para saber cuál es tu vocación, debes tener interés en preguntarte el porqué de algo. Cuando estudiaba psicología siempre me llamó la atención el tema de la trata de personas, ¿por qué? O, más bien, ¿cómo una persona puede llegar a una situación así?

Decidí asistir a un video fórum sobre trata de Amnistía Internacional en la facultad. Pusieron varias películas sobre el tema. Recuerdo en concreto una que se llamaba “Lilja 4-ever”. La película me pareció durísima. Sobre todo, recuerdo la impotencia de la protagonista por salir de esa situación y no poder. La desesperación lleva a muchas personas a hacer cosas impensables. Al final, el ser humano, cuando tiene que sobrevivir, saca fuerzas de donde sea.

Este evento en la facultad me hizo ser más consciente de la dura realidad de la trata. Aun así, no era realmente consciente de que, en mi mismo país, en mi ciudad, todo esto existe. De manera oculta, pero existe. Pensaba que era algo más común en países pobres. Al acercarme al mundo de la trata finalmente he descubierto una dimensión nueva en la realidad de mi entorno.

Adentrandome en el mundo de la trata de personas

Todo influye en este mundo oculto. Las crisis económicas, las políticas del gobierno, la normalización de la sociedad de la prostitución. Los traficantes y proxenetas han ganado mucho terreno, han hecho creer a gran parte de la sociedad que la prostitución es un trabajo más y que las prostitutas están ahí porque quieren. ¿Lo has escuchado alguna vez? Las mentiras que les hacen creer a las chicas son muchas. Para empezar, las chicas con las que me he encontrado han tenido situaciones económicas difíciles y en muchas ocasiones les han hablado de Europa como el lugar de ensueño donde hay trabajo, ganas dinero y puedes tener una buena vida. Es parecido a cuando vemos las películas de Hollywood y creemos que allí todo el mundo es guapo y perfecto.

Cuando llegan aquí y ven que la realidad es otra, les hacen creer que será por poco tiempo. Una mentira tras otra. Todo esto, en algunos casos adornado de “buenos tratos”, por lo que la víctima piensa que no son “gente mala”, son incluso amables. En otras ocasiones existe maltrato, pero la víctima está tan sometida que es capaz de aguantar lo que sea. Además, les hacen creer que no tienen otra salida.

El trauma de ser explotada sexualmente muchas veces es otro trauma más al que se enfrentan muchas mujeres. Me he encontrado que, con anterioridad a caer en las redes de la prostitución, muchas de ellas han sido víctimas de violencia de género o han visto violencia de género en sus familias. También es común que hayan tenido alguna experiencia traumática en la infancia, como abusos sexuales, o padres negligentes. Algo que también me ha sorprendido ha sido encontrar que no solo hay hombres traficantes. Por muy contradictorio que parezca, también hay mujeres que trafican con mujeres. Es más, hay incluso matrimonios que trafican con sus hijas o familiares.

La explicación que yo he encontrado a esto es que cuando crees que el cuerpo de una mujer es rentable solo ves el dinero que vas a ganar: “dinero rápido”. Al final se deshumaniza a la mujer y se ve como un producto del cual se puede uno lucrar. Así que teniendo esta premisa en mente te podrás imaginar que lo demás da igual. Esta mentalidad materialista también es muy dañina. La violencia sexual tiene un impacto en la vida de las mujeres incuestionable. A nivel psicológico puede causar desde trastornos de ansiedad hasta estrés postraumático, pasando por consumo de sustancias, alteraciones en el estado de ánimo, etc. Por supuesto también tiene un gran impacto en la identidad y autoestima de la mujer.

Aún me queda mucho por conocer de este mundo y hay mucho trabajo por hacer, pero estoy convencida que estas mujeres merecen una vida digna y feliz.

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