Fiet Gratia

Crisis del COVID-19: Lo que no cambiará

La crisis del COVID-19 que atravesamos está cambiando radicalmente nuestras rutinas y expectativas acerca de absolutamente todo. De un día para otro, el escenario en el que vivimos ha sido transformado. Y aún con la incertidumbre de cuándo terminará esta crisis -particularmente el estado de alarma- y cómo será nuestro mundo mañana, lo que sí sabemos es que este será otro.

Detrás de cada uno y cada una de los que formamos parte de Fiet Gratia, están las ganas de hacer lo que podamos desde nuestras circunstancias. La vida ha echado el freno de mano, pero nosotros no. Por eso, desde nuestra entidad, hemos aplicado medidas para el teletrabajo. En nuestros recursos residenciales, desde el primer momento, se han activado planes y protocolos de prevención del riesgo de contagio por la crisis del COVID-19. En otras palabras, hemos modificado la metodología a la que estábamos acostumbrados.  

Nuestros proyectos están siendo permanentemente escudriñados para hacer nuestra labor del mejor modo posibleatender a la población vulnerable. Es precisamente ese objetivo último, nuestra misión, la que no ha cambiado. Y lo que no cambiará. 

La gente que se encuentra en situación de vulnerabilidad, cualquiera que sea su manifestación: violencia de género -incluyendo la trata de seres humanos-, pobreza, desigualdad, persecución, continúa sufriendo. Es más, si en algo coinciden todas las especulaciones que versan sobre nuestro futuro inmediato, es en que la vulnerabilidad crecerá.  

Por ello, tenemos claro que, aunque la mayoría de las cosas se transformarán o terminarán, hay algo que no lo hará: la necesidad de cuidar del prójimo. La solidaridad como estandarte. Los sistemas e indicadores de los objetivos que nos marcamos son flexibles, pero nuestra visión y misión son innegociables: que las personas, allá donde lo pasan peor, donde son vejadas en su dignidad o sufren el abuso y la vulnerabilidad, recuperen sus derechos arrebatados. Esa es nuestra determinación. Por eso trabajamos. 

Voluntariado Fiet Gratia

Esta es nuestra esperanza: si luchamos por los demás y por nosotros con la misma intensidad y pasión, esta crisis será la plataforma para construir un mundo mejor.  

Muchos pensarán que simplemente estas palabras forman parte de un discurso bien montado, y que no vale la pena esforzarse, pensando que nuestra capacidad de influencia o impacto es pequeña. No es momento de creer en ideas que impiden el cambio 

Si algo se ha demostrado en estos días es como los detalles, las pequeñas acciones de los individuos son los que marcan la diferenciaCómo el individuo impacta en la comunidad, y lo importante que es la comunidad para el individuo. No olvidemos estos valores.  

En Fiet Gratia estamos trabajando como portadores de esta esperanza durante la crisis del COVID-19. En estos días que los retos están tan de moda, queremos proponer uno: que todos invirtamos nuestras capacidades y esfuerzo en nuestra área de influencia. Por poco que nos parezca, no hay mejor predicación que el ejemplo. Juntos llegaremos mejor y más lejos.  

Decía Eleanor Roosevelt: “enciende una vela en lugar de maldecir las tinieblas”. Hoy puede que estemos sintiendo impotencia, que quisiéramos hacer más. Pero estemos donde estemos, todos podemos buscar la forma de ser luz.  

Ezequiel Escobar Bellshaw. Director Ejecutivo ONGD Fiet Gratia