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Día Internacional de la Infancia: Todos los niños y niñas cuentan

El día 20 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Infancia.

La infancia es algo con lo que todos podemos identificarnos de alguna manera, ya que todos hemos sido niños o niñas con distintos recuerdos que forman parte de nuestra historia.

Por otro lado, todos debemos ser conscientes de que los niños son los seres más vulnerables y los que más sufren en este mundo, siendo víctimas de guerras, desastres naturales, pobreza, violencia… Sin duda, esta realidad la podemos visualizar de manera cotidiana por medio de los medios de comunicación.

Pero, además de las situaciones de vulnerabilidad ya mencionadas, también debemos ser conscientes del sufrimiento que experimentan los hijos e hijas de las mujeres víctimas de violencia de género. Tristemente, este año decenas de niños y niñas han quedado huérfanos al ser asesinada su mamá.  Otros menores, en su país de origen, quedaron desamparados y en situación de riesgo porque la madre llegó a España buscando trabajo, pero acabaron encontrándose con la horrenda realidad de la explotación sexual o laboral. 

Amir, con tan solo cuatro años, llegó muy traumatizado a nuestro recurso residencial con su madre.  A su corta edad se sentía responsable de su mamá. Constantemente estaba en alerta para evitar que nada malo la ocurriese.  Desde muy pequeño, Amir fue testigo de cómo a su madre le propinaban palizas y violaciones. Incluso, él mismo también llegó a sufrir maltrato físico y abusos sexuales. 

día internacional de la infancia

Pero, ahora, Amir está en un entorno seguro y recibiendo el cariño que necesita, así como asistencia psicológica, una escuela, atención, amigos con quienes jugar… y, lo más importante, creciendo junto a su madre. Sin duda, Amir representa a todos aquellos menores que, siendo víctimas de todo tipo de violencia y maltrato, ahora puede caminar hacia un futuro cargado de sueños y de oportunidades.

Pero podría seguir hablando de los menores, la mayoría niñas, prostituidas desde una edad temprana, siéndoles robadas su infancia, su inocencia, su derecho de ser protegidas y amadas.

Así que hoy no nos podemos quedar calladas y callados.  Detrás de muchas mujeres prostituidas hay niños y niñas que también sufren. 

No queremos señalar a la madre como la culpable, sino al sistema que hemos creado en el que algunos siguen empeñados en afirmar que la prostitución sigue siendo un mal menor, una “elección”, una vida fácil.  Sí, tan “fácil” como que todavía cientos de mujeres siguen arriesgando sus vidas y la de sus hijos cruzando desiertos, todo tipo de peligros para, finalmente, atreverse a cruzar el tenebroso mar en una patera atestada de gente y cargada de una esperanza que las llevó a arriesgar el todo por el todo. 

Este flujo de mujeres vulnerables hacia una esperanza incierta seguirá siendo parte de la realidad de una inmigración cruel, entre otras razones, por el hecho de que algunas menores sueñan constantemente con viajar a Europa inadvertidas de que, lo más probable, es que en unos meses acabarán como esclavas sexuales en la prostitución.

Ante este cruento y cercano escenario, debemos reaccionar para evitar este futuro. Juntos podemos transformar la realidad. Podemos impedir que la pornografía siga resultando tan denigrante hacia las personas e impune al control de la sociedad y, además, luchar también para que la prostitución no siga siendo un negocio despiadado para los traficantes de trata, entre las que se hayan menores a quienes se les ha violado la inocencia, el derecho a ser niños y se les robó la capacidad de soñar.

Desde luego, un escenario desolador, pero no tiene por qué ser el futuro.  Tú y yo podemos cambiar la situación, acabando con la trata y dando un futuro diferente para estos niños y niñas.