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SIDA y prostitución: consecuencias de la prostitución en la salud de las mujeres

La palabra sida proviene de las iniciales de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Es un virus (VIH) que ataca a las células de nuestro sistema inmunológico provocando su destrucción progresiva y exponiéndonos a una situación de vulnerabilidad frente a otras infecciones.

La probabilidad de que una mujer que ejerce la prostitución resulte infectada por VIH a lo largo de su vida es mayor que la del resto de mujeres por varios factores que las hacen ser un colectivo de riesgo, lo cual se incrementa si se acompaña con el consumo de drogas. Las relaciones con múltiples parejas, la falta de higiene personal, no tener acceso a medios de protección, falta de lubricantes, la elevada prevalencia de infecciones de transmisión sexual (ITS)… son algunos de los factores, pero la cuestión radica en que la gran mayoría no están en condiciones de poder controlar estos agentes por las condiciones que las rodean en su entorno y por el contexto al que son sometidas, por lo que deben ser consideradas una población clave para incidir en la prevención y el trabajo para detener esta epidemia.

Hoy es el Día Mundial de la lucha contra el VIH, uno de los mayores problemas de salud pública mundial que ya ha causado unos 33 millones de muertes. Pero esta enfermedad es tan solo uno de los riesgos a los que se exponen estas mujeres. Ellas, además, sufren lesiones, dolores, quemaduras, desgarros o trastornos musculares, fracturas óseas, abortos y otras consecuencias que dejarán marcas en sus cuerpos y en sus mentes para toda la vida.

mujeres y el sida

Hay buenas noticias en el VIH por los avances en prevención, diagnóstico y tratamiento de los últimos tiempos que permiten mejorar la calidad de vida de muchos pacientes. En 2019, alrededor de un 68% de los adultos contagiados estaban en tratamiento antirretroviral, pero no debemos olvidar que no toda la población tiene la facilidad de acceder a una prueba de detección o tratamiento. Las mujeres que tú ves en la calle viven bajo el acoso y el temor que las mafias ejercen sobre ellas, por lo que será muy complicado que puedan acudir a un centro de salud o que alguien se preocupe si están o no bien. Por estos motivos sociales y legales, teniendo en cuenta que muchas están de manera ilegal porque además al captarlas les retiran toda su documentación, al final pasa a ser un problema de nadie, un seguir mirando hacia otro lado cuando es obvio que la prostitución implica grandes peligros. 

A menudo se debate sobre su regularización, pero nadie en todos estos años se ha parado a pensar en sus riesgos, en cómo hacer campañas de prevención y en sus derechos como personas. Se nos olvida, o no queremos ver como sociedad, que la prostitución muestra una parte externa irreal de la vida de millones de mujeres. Es una realidad sumergida que no interesa conocer o defender. Es necesario crear intervenciones para este colectivo enfocadas en promover y prevenir conductas que las protejan de enfermedades como el SIDA.

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