Fiet Gratia

Una luz en la oscuridad que se llama esperanza

Estoy en mi cama, son las 00.26 de la noche y pienso que llevo un tiempo necesitando poner por escrito parte de lo que llevo dentro. Sacar aquello que me hace fuerte y frágil a la vez, enfrentarme a este monstruo de papel y plasmar en él una parte de mí.

Estos meses han sido muy intensos. Todos hemos vivido nuestra propia odisea, y aún no ha acabado. La mía me ha llevado por lugares insospechados, tanto externos como internos. La labor que realizamos no siempre es fácil, ni mucho menos; te pone a prueba, pero merece la pena.

Muchas veces he llegado a casa con un nudo en el estómago, preguntándome cómo la vida puede ser tan injusta a veces. Rememorando las imágenes, las conversaciones y las vidas de las mujeres con las que hemos hablado ese día. Siendo consciente de que esa mujer, en la que puedo ver reflejada una niña asustada, desorientada, pero con grandes sueños y esperanzas, podría haber sido yo, o mi madre, hermana, tía, prima, amiga o compañera… En definitiva, podrías haber sido tú, que me estás leyendo en estos momentos. Intento seguir adelante, no perderme y seguir siendo “fuerte” – esta última palabra, irónicamente, nunca me ha gustado, la utilizamos mucho sin saber el daño que nos puede llegar a hacer -. Y es entonces cuando digo: no, así no funciona. Necesito parar, mirarme, hablar de lo que llevo dentro, llorar, enfadarme y desahogarme. Y es entonces cuando respiro, y pienso: vale, así sí. 

Cierro los ojos y siento algo que llevaba tiempo sin sentir. Un calor especial, que me llena y ocupa cada parte de mi ser. Que me engrandece y empequeñece a partes iguales, estoy ilusionada y asustada a la vez. Somos contradicción. Creo que lo que siento se podría definir como ESPERANZA, porque entre tanta oscuridad veo una luz, por la que lucho cada día con todas mis fuerzas. Quiero llevar esa luz a cada una de las mujeres con las que hablamos, quiero transmitirles que pueden contar con nosotras, que vamos a estar ahí si lo necesitan. Ojalá fueran conscientes, se lo creyeran y nos usaran para alcanzar esos sueños de los que nos hablan.

Mientras, seguiremos luchando por ellas, por todas aquellas personas que lo necesitan, también por ti y por mí.

Porque necesitamos ese pequeño rayo de luz que nos haga seguir adelante dentro de esta lucha de gigantes que es la vida.